SOY UNA BOLSITA DE TE

Hace unos meses atrás escribí un pequeño drama para un festejo que tuvimos en mi Iglesia para el día de la madre. El grupo de drama hizo un excelente trabajo al actuarlo en ese día. Creo que el mensaje que nos habíamos propuesto dar pudo llegar a cada una de esas mujeres. Lo titule "Soy una bolsita de te" Gusto tanto que espero un día sea publicado como un cuento para niñas.
No se tu, pero a mi encanta el te, es más, eso es lo único que tomó cada mañana. El te fue descubierto hace muchísimos años atrás en la China. Cuentan que para ese tiempo el pueblo de la China estaba pasando por una peste muy parecida a la peste bubónica, y como consecuencia de ello murió mucha gente. El emperador tratando de evitar más muertes ordeno a toda la gente que hirvieran el agua antes de su consumo. Dicen que sentado en sus hermosos jardines y mientras hervían el agua el emperador vio como unas hojas de un árbol cayeron a la olla donde se estaba hirviendo el agua y de esa manera descubrieron los beneficios del maravilloso te. Años más tarde un mercante lo llevo a Londres y de allí el te ha recorrido el mundo entero. En sus diferentes sabores, con sus maravillosas cualidades curativas el te se ha convertido en una bebida que ha hecho morada en cada hogar alrededor del mundo entero
Seguramente que coincidirás conmigo que la historia del te suena interesante, ¿pero que tiene que ver eso contigo? y mucho más cuando digo que somos como una bolsita de te. Me explico; cada bolsita de te una vez que es colocada en la taza donde será servida pasa por un proceso de destilación, esas pequeñas hojitas envueltas en esas bolsitas comienzan a producir una delicioso aroma que es exactamente para lo que fueron creadas; dar un delicioso sabor, algunas con poderes medicinales como las famosas bolsitas de te de manzanilla.
El agua debe estar hirviendo para que su fragancia y sabor salgan a relucir. Cuánto menos caliente este el agua el sabor de la bolsita de te, cualquier que esta sea; ya sea te inglés, te negro, te verde, te de frutas, el famoso te chino para rebajar de peso, etc su sabor no será el mejor. Para qué podamos gozar de su aroma y sabor el agua debe estar hirviendo.
Pero que parecidas somos las mujeres a las bolsitas de te! Toda vez que pasamos por situaciones difíciles y dolorosas como es el dar a luz por ejemplo, aunque el parto sea difícil, las mujeres sacamos una fuerza interna innata. Dios nos da las fuerzas y una vez que el niño(a) nace todo recuerdo de los tiempos dolorosos casi queda borrada de nuestra memoria.
Las mujeres pasamos muchas veces por situaciones muy difíciles y se siente como agua caliente. Solo tienes que preguntarle
a cualquier mujer que tu conoces que tuvo que atravesar por algo difícil, quizás la muerte de su esposo, o peor aún, quizás hasta la de uno de sus propios hijos, un divorcio,una enfermedad grave un problema de abuso, etc. Pero luego, después de un tiempo, cuando Dios ha sanado su corazón esa misma mujer se convierte en una mujer fuerte, madura con tantas cosas maravillosas y un testimonio increíble para ofrecer a los demás, es como si fuera una bolsita de te que brindara a los que la rodean un aroma de fragancia que huele a Cristo.
No es que las mujeres seamos masoquistas y que busquemos el sufrir, es que en esta jornada llamada vida muchas veces las situaciones difíciles son imposibles de ignorar. Que bueno es saber que Dios usa aun de situaciones difíciles de entender para transformarnos a su imagen. Por eso aquella mujer que esta agarrada de Cristo podrá pasar por este proceso con esperanza sabiendo que cuánto más caliente sea el agua al final mejor será su sabor. Así qué la próxima vez que tomes una taza de te, recuerda; tu escoges el aroma que quieras producir, yo te aconsejo, huele a Cristo!

Transient
Julie Herrera Maxwell1 Comment